Un sueño que se demora, pero llegará
09 de febrero de 2015, cerramos la puerta de
nuestra casa. Recuerdo que mire todo lentamente y pensé: algún día volveremos…
y llame a mi esposo, que estaba en la vereda despidiéndose, para que cerrara
conmigo la puerta, nos miramos sin poder decir una palabra. No hacía falta, la
mirada decía todo.
Surgió una oportunidad laboral, a 800
kilómetros de nuestra ciudad natal. Torbellino de emociones. Era realmente una
oportunidad que podía darnos un futuro mejor. Y nos animamos, dijimos que sí y
hacia allí fuimos.
Estuvimos siete años, siete… trabajamos sin
descanso, muchísimas horas, mucho sacrificio, poniendo nuestro cuerpo a prueba
todos los días. Pero después de varios años el cansancio empezó a hacerse
sentir, nos costaba descansar, dormir, despejar la mente… el trabajo absorbía
toda nuestra energía. Incluso a veces hasta nuestra relación personal se ponía
a prueba. Vale decir que trabajamos juntos con mi esposo. Todo y todos los días
juntos.
Nuestra relación fue el pilar para aguantar
tanto tiempo. Siempre pensando que era para nuestro bien, que tanto sacrificio
vería sus frutos en algún momento. Cuando
uno se cansaba, el otro alentaba y así aguantamos.
Cada vez que podíamos viajar y volver a nuestro
pueblo, era inevitable pensar en la posibilidad de algún día volver…
Ese era el plan primero, ir, trabajar unos
años, hacer una diferencia económica y volver. Pero en este país los planes
económicos no siempre se concretan. Y hoy esa diferencia económica no es tal.
Nuestro regreso estaba en los planes, pero no
lo veíamos tan cercano. Sin embargo, el 20 de julio de 2021 recibimos una
llamaba que cambiaría todo. Apareció un posible comprador de nuestro negocio. Alguien
muy interesado. Otra vez la mirada dijo todo, estábamos frente a frente con mi
esposo y no decíamos nada, fue un SI instantáneo que salió en respuesta a la
propuesta de venta.
Y ese día fue el comienzo del fin…
Vendimos y empezó el traspaso de autoridades. Nos
comprometimos a trabajar hasta el 31 de diciembre, para cerrar balance y pasar
las fiestas.
Ni decir lo cansador que fueron todos esos meses,
pero no quiero extenderme. Avanzo un poco más en la historia.
La ilusión que teníamos de volver era inmensa,
empezamos los preparativos, contratar camión de mudanza, tramites de allá y
tramites de acá.
Y por supuesto las primeras trabas, porque no
todo es color de rosas.
La casa que tenemos aquí esta alquilada y la
familia que vive ahí no quiere irse hasta terminar el contrato. El primer GRAN
problema ¿dónde ibas a vivir? Llegaba la fecha de mudanza y no teníamos lugar L
Los días parecían volar, el tiempo corría a mas
no poder.
Rece tanto para que la familia que está en casa
consiguiera un lugar donde mudarse. Rece tanto, tanto. Pero nada.
Hasta que un día por la gracia de Dios apareció
un departamento. Donde estamos ahora. Y donde estaremos por 2 años hasta que
recuperemos nuestra casa.
Ese día comprendí que mi sueño no se haría realidad,
que debía seguir esperando. Y que muchas veces los planes de Dios no coinciden
con los nuestros.
Llegamos al departamento, por supuesto es
pequeño y muchas de nuestras cosas fueron a parar a lo de mis padres, para que
las guarden hasta que volvamos a casa. Nos quedamos con lo indispensable.
Si les contara las veces que estando lejos, me soñé
limpiando la casa, tejiendo en la galería, tomando mate en el jardín. Y al
despertar me decía: algún día será. Y ahora estando tan cerca no puedo hacer
realidad esos sueños.
Lo que más duele es que soñé, tan real, que ponía
un negocio en el garaje de la casa LLL todo era perfecto. Claro, eran
sueños.
Y hoy me toca esperar… sabrá Dios hasta cuándo.
Pero si algo me caracteriza es que no puedo
quedarme en el problema, en la desilusión, enseguida trato de ver todo con una
mirada positiva.
Y así me encuentro hoy, por momentos tristes,
pero con la ilusión de que algún día, no tan lejano, podre hacer realidad mi
sueño. Volver a nuestra casa y poner mi negocio.
Hoy agradezco a Dios por todas las bondades que
tiene con nosotros. Nos trajo de vuelta sanos y salvos. Estamos aquí en nuestra
ciudad de siempre, con nuestra familia y amigos de toda la vida. Soñando con
empezar de nuevo, soñando con hacer nuestra vida aquí.
Este país no es fácil para emprender, nada fácil.
Hay que pensar muy bien que hacer. Y otra vez, como siempre, encomiendo
nuestros planes a Dios, para que nos guie e ilumine.
Y en cuanto al tejido, les cuento que estoy
trabajando en casa, home office, lo cual me permite manejar mis tiempos, para
lograr tener la tarde libre, o lo más posible, para tejer y dejar volar mi imaginación.
Mientras este en este departamento aprovechare
para capacitarme más sobre tejido, avanzar con los proyectos que tengo
pendientes: tejidos a medias, diagramas por terminar, tejidos por desatar, y
donar todos aquellos que ya no voy a utilizar, quiero armar un bolsón antes que
llegue el invierno.
Los invito a seguirme en las redes sociales
para estar más en contacto J me encuentran como: casadelanasyalgomas. También en el mail: casadelanasyalgomas@gmail.com
Y esta fue mi historia desde el año pasado
hasta ahora. Gracias por leerme y acompañarme.
Nunca
pierdan la FE y la confianza en Dios. Su amor es infinito y no siempre nos da
lo que pedimos, pero siempre nos da lo que necesitamos.
Que tengan un hermoso día con mucha paz. Los
abrazos fuerte.
Roma
No hay comentarios:
Publicar un comentario