·
Diciembre de 2015
Recuerdo perfecto esa noche
de verano, me estaba bañando para terminar un día que había sido realmente
largo e intenso.
Mientras disfrutaba del baño
me dije a mi misma (como suelo hacer a menudo) ¡felicitaciones! Una vez más había
cumplido con todo lo que estaba pautado para ese día. Había sido eficiente en
mi trabajo, todo lo que tenía previsto fue resuelto de manera exitosa. Todos
los quehaceres de mi casa estaban realizados por mi (casa limpia, ropa lavada y
planchada, cena lista y el almuerzo del día siguiente estaba avanzado). Pensaba
en lo cansada que estaba y era obvio ese estado, con todo lo que había hecho.
Entonces para terminar de felicitarme me dije: ¡muy bien Roma muy bien!
Pero algo no estaba bien…
A pesar del recuento mental
de todo lo que había hecho ese día y lo obvio que era mi cansancio, algo no me
dejaba tranquila. Parecía como si en el recuento de actividades me faltaba
contabilizar algo… Pero no… Estaba todo en la lista.
Y en ese instante cerré la
ducha con una angustia inexplicable. ¿Por qué sentía angustia? Pensé: estoy muy
cansada, debe ser eso que no me deja tranquila…
Los días siguientes pasaron
en un abrir y cerrar de ojos. Yo sabía que debía tomarme un momento para
pensar en ese sentimiento que seguía latente.
Un sábado cerca del medio
día termine de limpiar la casa, el almuerzo listo en el horno. Prepare el mate
y daba vueltas por la casa como buscando algo. No había nada para hacer. Y ese
instante lo recuerdo con mucha emoción: comprendí el motivo de mi angustia.
Comprendí que otra vez había
cumplido con todas mis tareas… PERO NO HABIA HECHO NADA POR MÍ
NO HABIA HECHO NADA POR MÍ
NI PARA MÍ
Y fue un torbellino de
pensamientos que iban y venían en mi mente. Mi angustia era porque los días
pasaban, estaban repletos de actividades, yo era eficiente en todo pero
terminaba el día (cansada como siempre) y no me había tomado un momento para mí,
para hacer algo que me gustara (tipo un hobby)
Y bueno, era cuestión de
decidir que me gustaba, que podía hacer. Entonces con una ilusión enorme
pensaba en los requisitos de esta actividad. Las manualidades siempre me
gustaron ¿pero… era algo de eso lo que quería hacer en mis tiempos libres?
Debía
ser una actividad que pudiese:
· *Trasladar
fácilmente
· - Empezar,
suspender y continuar sin problemas (pintura al óleo no era una opción jaja)
· -Que
pudiese realizar en cualquier lugar
No me caía ni una sola idea,
sabía que era relacionado con las manualidades pero… ¿qué podía hacer?
Y entonces llega un mensaje
de mi madre J
contándome que había terminado una blusa tejida a crochet.
CROCHET!!!!!!!!!!!
Ahí estaba mi respuesta!!! ¿Cómo
no me di cuenta antes? Si nací y crecí en una casa donde había más ovillos y
agujas que gente. Mi madre tejió toda su vida, harta de verla tejer en todas
las formas (crochet, dos agujas, telar, etc)
Sé tejer desde niña, pues mi
madre hizo todos los esfuerzos para que mi hermana y yo tejiéramos con ella,
esfuerzos que fueron en vano porque a ninguna de las dos nos llamaba la
atención el tejido. La paciencia no era mi fuerte (aun hoy estoy cultivando la
paciencia)
Fui a una tienda y compre
unos ovillos hermosos de colores y un par de agujas de crochet. FUE UN CAMINO DE IDA
Los puntos salían de mis
manos naturalmente, como si nunca hubiera dejado de tejer.
Y así fue como el crochet
llego a mi vida para quedarse.
Casa de lanas y algo más nació
para completar mi vida, una vida que parecía completa y sin tiempo para cosas
nuevas.
Hoy
el tiempo lo fabrico. El tejido va conmigo y tejo siempre en
cualquier momentito, en casa, en el trabajo, esperando una consulta, un turno,
etc, etc, etc…
Si me leíste hasta aquí, te
agradezco la paciencia y te dejo una reflexión sobre el tejido:
El tejido llego a mi vida
para mostrarme que no estaba todo tan bien como yo creía y estaba acostumbrada.
Llego para renovar mis energías y ayudarme con la ansiedad, a veces
incontrolable, pues ando a mil todo el día, yendo y viniendo, entro por una
puerta y salgo por la otra.
El tejido es mi cable a
tierra, es mi terapia. Es mi momento, el momento donde puedo crear y soñar con
que algún día pueda dedicarme a tejer full time. O al menos hacer algo
relacionado con el tejido.
Si estoy contenta: tejo
Si estoy triste: tejo
Si estoy aburrida: tejo
Si mi día fue fatal: tejo
Si mi día fue genial: tejo
Si estoy ansiosa: tejo
Si estoy nerviosa: tejo
Si estoy en calma: tejo
Siempre tejo, aunque solo
sean unas vueltas, para mí ese ratito con la aguja y lana, no tiene
desperdicio.
Y nada de esto
sería posible sin el apoyo de mi esposo F. Cuando empecé a tejer me decía: “es
tan raro verte quieta y sentada un rato”. Él siempre incondicional. Hoy
reconoce los cambios que ve en mí gracias al tejido.
Casa de lanas y algo más… es
un sueño más grande que tengo en mente, que si se llegara a concretar por
supuestos ustedes serán parte. Por ahora me conformo y estoy en paz con poder
tejer, sabrá Dios qué planes tiene para mí y mi futuro.
Gracias enormes por estar
del otro lado, iré compartiendo mis tejidos, diagramas, recetas fáciles y todo
lo relacionado al tejido que vaya surgiendo.
Les envío un fuerte abrazo
de lana
Roma
Pd/ Que saquen
chispas sus agujas y llenemos el mundo de tejido J




