sábado, 25 de septiembre de 2021

¿Cómo nació casa de lanas y algo más?


 

·       Diciembre de 2015

Recuerdo perfecto esa noche de verano, me estaba bañando para terminar un día que había sido realmente largo e intenso.

Mientras disfrutaba del baño me dije a mi misma (como suelo hacer a menudo) ¡felicitaciones! Una vez más había cumplido con todo lo que estaba pautado para ese día. Había sido eficiente en mi trabajo, todo lo que tenía previsto fue resuelto de manera exitosa. Todos los quehaceres de mi casa estaban realizados por mi (casa limpia, ropa lavada y planchada, cena lista y el almuerzo del día siguiente estaba avanzado). Pensaba en lo cansada que estaba y era obvio ese estado, con todo lo que había hecho. Entonces para terminar de felicitarme me dije: ¡muy bien Roma muy bien!

Pero algo no estaba bien…

A pesar del recuento mental de todo lo que había hecho ese día y lo obvio que era mi cansancio, algo no me dejaba tranquila. Parecía como si en el recuento de actividades me faltaba contabilizar algo… Pero no… Estaba todo en la lista.

Y en ese instante cerré la ducha con una angustia inexplicable. ¿Por qué sentía angustia? Pensé: estoy muy cansada, debe ser eso que no me deja tranquila…

Los días siguientes pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Yo sabía que debía tomarme un momento para pensar en ese sentimiento que seguía latente.

Un sábado cerca del medio día termine de limpiar la casa, el almuerzo listo en el horno. Prepare el mate y daba vueltas por la casa como buscando algo. No había nada para hacer. Y ese instante lo recuerdo con mucha emoción: comprendí el motivo de mi angustia.

Comprendí que otra vez había cumplido con todas mis tareas… PERO NO HABIA HECHO NADA POR MÍ

NO HABIA HECHO NADA POR MÍ NI PARA MÍ

Y fue un torbellino de pensamientos que iban y venían en mi mente. Mi angustia era porque los días pasaban, estaban repletos de actividades, yo era eficiente en todo pero terminaba el día (cansada como siempre) y no me había tomado un momento para mí, para hacer algo que me gustara (tipo un hobby)

Y bueno, era cuestión de decidir que me gustaba, que podía hacer. Entonces con una ilusión enorme pensaba en los requisitos de esta actividad. Las manualidades siempre me gustaron ¿pero… era algo de eso lo que quería hacer en mis tiempos libres?

Debía ser una actividad que pudiese:

·       *Trasladar fácilmente

·      - Empezar, suspender y continuar sin problemas (pintura al óleo no era una opción jaja)

·       -Que pudiese realizar en cualquier lugar

No me caía ni una sola idea, sabía que era relacionado con las manualidades pero… ¿qué podía hacer?

Y entonces llega un mensaje de mi madre J contándome que había terminado una blusa tejida a crochet.

CROCHET!!!!!!!!!!!

Ahí estaba mi respuesta!!! ¿Cómo no me di cuenta antes? Si nací y crecí en una casa donde había más ovillos y agujas que gente. Mi madre tejió toda su vida, harta de verla tejer en todas las formas (crochet, dos agujas, telar, etc)

Sé tejer desde niña, pues mi madre hizo todos los esfuerzos para que mi hermana y yo tejiéramos con ella, esfuerzos que fueron en vano porque a ninguna de las dos nos llamaba la atención el tejido. La paciencia no era mi fuerte (aun hoy estoy cultivando la paciencia)

Fui a una tienda y compre unos ovillos hermosos de colores y un par de agujas de crochet. FUE UN CAMINO DE IDA

Los puntos salían de mis manos naturalmente, como si nunca hubiera dejado de tejer.

Y así fue como el crochet llego a mi vida para quedarse.

Casa de lanas y algo más nació para completar mi vida, una vida que parecía completa y sin tiempo para cosas nuevas.

Hoy el tiempo lo fabrico. El tejido va conmigo y tejo siempre en cualquier momentito, en casa, en el trabajo, esperando una consulta, un turno, etc, etc, etc…

Si me leíste hasta aquí, te agradezco la paciencia y te dejo una reflexión sobre el tejido:

El tejido llego a mi vida para mostrarme que no estaba todo tan bien como yo creía y estaba acostumbrada. Llego para renovar mis energías y ayudarme con la ansiedad, a veces incontrolable, pues ando a mil todo el día, yendo y viniendo, entro por una puerta y salgo por la otra.

El tejido es mi cable a tierra, es mi terapia. Es mi momento, el momento donde puedo crear y soñar con que algún día pueda dedicarme a tejer full time. O al menos hacer algo relacionado con el tejido.

Si estoy contenta: tejo

Si estoy triste: tejo

Si estoy aburrida: tejo

Si mi día fue fatal: tejo

Si mi día fue genial: tejo

Si estoy ansiosa: tejo

Si estoy nerviosa: tejo

Si estoy en calma: tejo

Siempre tejo, aunque solo sean unas vueltas, para mí ese ratito con la aguja y lana, no tiene desperdicio.

Y nada de esto sería posible sin el apoyo de mi esposo F. Cuando empecé a tejer me decía: “es tan raro verte quieta y sentada un rato”. Él siempre incondicional. Hoy reconoce los cambios que ve en mí gracias al tejido.

Casa de lanas y algo más… es un sueño más grande que tengo en mente, que si se llegara a concretar por supuestos ustedes serán parte. Por ahora me conformo y estoy en paz con poder tejer, sabrá Dios qué planes tiene para mí y mi futuro.

Gracias enormes por estar del otro lado, iré compartiendo mis tejidos, diagramas, recetas fáciles y todo lo relacionado al tejido que vaya surgiendo.

Les envío un fuerte abrazo de lana

Roma

Pd/ Que saquen chispas sus agujas y llenemos el mundo de tejido J

 

 

 

2 comentarios:

  1. Hermosa e inspiradora historia. Felicitaciones

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :) muchas gracias! espero que el tejido también haya llegado a tu vida para quedarse. llenemos el mundo de crochet :) un abrazo grandote. Roma

      Eliminar

Que nada ni nadie destruya tus sueños

  ¿Buenas, cómo están? Feliz comienzo de semana 💗 Hoy paso por aquí para charlar este tema tan sensible como son los sueños. Y con sueñ...